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ANIMALES NOCTURNOS crítica: Frígida lectora compulsiva

Tom Ford nos propone en Animales nocturnos una idea de olla, pero una ida de olla muy bella

ROBERT THORNHILL

Cuando se produce ese fundido en negro que marca el sorprendente final de Animales nocturnos, uno se queda en un primer instante con cara de tonto al volver a tener la impresión que la mayoría tuvimos al ver Holly Motors de no haber entendido nada de lo que había pasado; aunque por otro lado, es un punto de partida para una insustancial tertulia cervecera en que cada uno va haciéndose sus pajas mentales sobre lo que ha sucedido, buscando posibles intencionalidades del mensaje que se nos quiere transmitir.

Tanto da: como pasa en The Neon Demon, Tom Ford busca abrumarnos visualmente con entornos estéticamente provocativos y sugestivos a la vez (como presenciar esos impactantes títulos de crédito con mujeres insultantemente obesas en una galería de arte), mientras nos monta un rompecabezas narrativo en que se superpone una historia sobre otra con intermitentes flashbacks que no hacen más que enredar la madeja más y más. Es como insertar una película contundente y directa de los hermanos Coen dentro de una sesuda y lenta de Nicolas Winding Refn, donde se invita al sufrido espectador a encontrar los paralelismos entre ambas que nos lleven a conformar un todo de las dos partes de un sofrito que a primera vista cuesta digerir.

 

Animales nocturnos: thriller

"Pues La historia interminable también mezclaba ficción y realidad y no era tan pedante"

 

Basada en el libro de Austin Wright "Tres noches", y al igual que la primera película del reputado diseñador Tom Ford Un hombre soltero, los protagonistas de Animales nocturnos son carne de psicólogo perfectamente ubicables en una película de Woody Allen, caracterizados por tener graves dudas existenciales que se van convirtiendo en el motor de un relato discontinuo que intenta desnudar a unos personajes a los que se somete a un tour de situaciones extremas para autoconocerse y superar sus miedos. Y es que tanto a Amy Adams como a Jake Gyllenhaal, como al superlativo Michael Shannon, les une el dudoso honor de ser tres auténticos sufridores de la vida, y cada uno a su manera, Tom Ford se las hace pasar putas.

Jake Gyllenhaal es el nexo de unión entre el relato del libro que recibe la Adams, una especie de Breakdown con Gyllenhaal como Kurt Russell, contando el martirizado protagonista de la novela con la inestimable ayuda de un moribundo policía como Michael Shannon, y la película propiamente dicha, donde Tom Ford simplemente trata de desguazar la vida del complejo personaje lleno de traumas y decepciones como el que interpreta Amy Adams.

"Animales nocturnos está hecha y diseñada para convertirse en objeto de culto que propicia mil y una interpretaciones con escenas que dejan desconcertado"

La gracia de Animales nocturnos es meterse en el juego metafórico que nos propone el director confrontando ese thriller duro y clásico al estilo Coen basado en ese misterioso libro, una extensión de la incomprendida vida del exmarido de la Adams, que fruto de una humillante experiencia decide exorcizar su alma de débil carácter para acabar con esos demonios interiores que le amargaban la existencia con otro relato más psicológico estilo David Lynch, que es la manera como Tom Ford nos presenta la amargada vida de Amy Adams.

La película está hecha y diseñada para convertirse en objeto de culto que propicia mil y una interpretaciones con escenas que dejan desconcertado: un marido que no sabe que su mujer ha estado casada, una misteriosa hija que no cuadra mucho con lo que estamos viendo, y esa escena final que firmaría Michael Night Shyamalan, con escenas que invitan a una segunda y tercera revisión para captar esos detalles que se hayan perdido.

 

Animales nocturnos: thriller

"Espero que los hermanos Coen no me vean o me demandarán por plagio"

 

Aparte de tener escenas dignas de ser recordadas como el citado inicio, con ese homenaje a Santiago Botero con obscenos desnudos de señoras obesas, ese sofá rojo en medio del desierto con dos cadáveres, o ese váter al aire libre donde vemos a un tío hacer sus cosillas alegremente, si hay un personaje que sobresale sobre el conjunto y se come a sus compañeros de plano, es un personaje 100 % Coen como el del detective moribundo de vuelta de todo que interpreta el inconmensurable Michael Shannon. Con veinte kilos de menos y ese ridículo bigotillo de proxeneta que le da un toque simpaticote, logra empatizar con un espectador que lo ve como el Gandalf que guía a Jake Gyllenhaal a traspasar la barrera del bien y del mal.

Animales nocturnos hay que tomarla como una rareza diseñada y dibujada por un director con vena de artista como Tom Ford, como una película para ir acompañado de amigos con mentes abiertas que huyan de los thrillers de tíos duros y polis con la porra en la mano.

 

INFORME VENUSVILLE

Venusentencia: Copas de yate

INF VNV 4

Recomendada por Kuato a: los que no les hacen ascos a las películas como Holy Motors u Origen, que se tienen que ver dos o tres veces para entenderlas.

No recomendada por Kuato a: los que tengan pesadillas con Nicole Kidman. Esa tez tan blanca de Amy Adams y su frialdad, recuerdan mucho a la australiana

Ego-Tour de luxe por: un Michael Shannon magistral que le hacen entrar en la órbita de Tarantino y los Coen

Atmósfera turbínea por: ese Tom Ford que para ganarse al público bisexual dice que “todo hombre heterosexual debería ser penetrado alguna vez”. No comment.

 

ANIMALES NOCTURNOS. Estreno en Venusville: 02/12/2016

 

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