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SITGES 2017 crónica 2: Entre tinieblas

Annabelle: Creation; Wind River; El sacrificio de un ciervo sagrado; World of Darkness

CHEMA PAMUNDI

Para la mayoría de acreditados en Sitges, el auténtico "primer día de festival" no es el de la inauguración, sino el siguiente. O sea, hoy. La jornada inaugural siempre resulta un poco rara, te pilla demasiado ocupado tratando de acostumbrarte de nuevo a todo, instalándote en tu habitación (si te quedas a dormir en el pueblo) o pillándole el tranquillo a los horarios de los trenes (si te pegas el madrugón de venir desde Barcelona), reencontrándote con los compis habituales de cada año (hola, Gerard, hola Beto, hola Víctor), peleándote con los responsables de prensa para ver si les consigues astillar una mochilita conmemorativa (la de este año es una chulada, pero sólo dan una por medio y ya se les han agotado)...

Total, que acabas viendo películas a salto de mata. A partir del segundo día ya te lo puedes planificar todo algo mejor y pillar la velocidad de crucero que, cafeína mediante, mantendrás durante el resto del certamen. Aún así, el nuevo método (se implementó el año pasado) de que todos los pases de prensa vayan con tickets que no se liberan hasta un día antes, hace que lo de "planificarse el festival" sea a la hora de la verdad una simple manera de hablar. De momento, ni ayer ni hoy he logrado ver las películas que quería, sino más bien las que me han dejado, o sea aquellas para las que aún quedaban tickets disponibles a las siete y dos minutos de la mañana (la web del festival los activa a las 7 en punto, y puedes estar seguro de que los que más te interesan van a volar en cuestión de segundos). Por tomarse las cosas en positivo, esto tiene el punto de que así acabas descubriendo títulos y directores que no tenías controlados, pero uno no puede evitar cierta sensación de estar cubriendo el festival a lo loco y sin criterio; como si estuviera jugando al bingo.

Así pues, estas son las películas que me han dejado ver hoy:

 

ANNABELLE CREATION (David F. Sandberg, EUA, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

Tras tres entregas de Insidious y otras cuatro de la saga Expediente Warren (incluyendo las dos Annabelles), parece que hemos desarrollado tolerancia al "método James Wan para dar miedo" y cada vez nos deja más indiferentes. Annabelle Creation resulta un poquito menos soporífera que la Annabelle original, y un poquito menos ridícula que Expediente Warren: El caso Enfield. Otro punto a favor es que no abusa tanto de los "jump scares" baratos ni tiene personajes que sobreexpliquen los procesos paranormales como si estuvieran dando una receta de cocina.

Lo demás, sin embargo, es la misma birria de casi siempre: una historia que, más que progresar, va encadenando escenas de luz que se apaga/puerta que se abre/suelo que cruje, hasta llegar al enfrentamiento final con la entidad chunga de turno (por cierto, ¿qué tipo de arquitecto psicópata diseña esas casas encantadas llenas de subsótanos, elevadores de servicio, pasillos ciegos y habitaciones secretas? El susto de verdad no te lo llevas por tener de inquilino a un fantasma, te lo llevas cuando te llega la factura de la calefacción). Tampoco falta la referencia onanista de turno a alguna que otra cinta del "universo Wan", en este caso un mini-cameo de la monja espectral de El caso Enfield que parece, directamente, un gag involuntario de Scary Movie (risas en la sala). No sé vosotros, pero yo ya he tenido más que suficiente de esta mierda.

 

"¡Os dije que quería la Nancy!"

 

 

WIND RIVER (Taylor Sheridan, EUA, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

No sé si esto lo he dicho ya alguna vez, pero en todo caso no está de más repetirlo: confieso que me pierdo con esos thrillers de investigación policial en plan "ha aparecido el cadáver de una chica joven en el bosque" (siempre es el cadáver de una chica joven; se conoce que en los bosques nunca pelan a una abuela ni a un señor de mediana edad). Tras 40 minutos de encadenar pistas falsas e interrogar a lugareños pintorescos, mi déficit de atención suele dispararse y simplemente me dejo llevar, dando por buena la resolución final que me cuenten, sea la que sea. Por suerte, en Wind River hay más cosas a las que prestar atención aparte de "a ver, que salga el asesino".

Hay, por ejemplo, un personaje central con un trasfondo que mola mucho (alguien a quien la desgracia personal, lejos de aislarlo y convertirlo en el típico antihéroe taciturno y vengativo, le ha llevado a desarrollar un instinto protector extremo). Hay también un uso inteligente de los espacios naturales amplios (que en este caso podríamos definir como "desiertos de nieve"). Hay pinceladas de simbolismo bien traído (el protagonista es un cazador profesional, pero sólo persigue a los depredadores que matan presas indefensas). Hay diálogos de calidad (Taylor Sheridan, el director y guionista, ya había escrito anteriormente dos peliculones como Sicario y Comanchería, y se nota la misma sequedad tonal); y hay, como guinda del pastel, uno de los tiroteos a corta distancia más realistas y contundentes que he visto en mucho tiempo. En resumen, solvencia de género contrastada.

 

"Tranqui si no funciona esta peli que tenemos Los Vengadores"

 

 

EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO (Yorgos Lanthimos, Irlanda-Reino Unido, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

Un año en el que se estrena película nueva de Yorgos Lanthimos es de por sí un gran año. Lejos de encasillarse en el patrón de "surrealismo con toques de humor" que le valió el reconocimiento mundial con Canino, el director griego se ha esforzado por redefinir su estilo título a título, en busca del equilibrio perfecto entre locura y estructura, entre simbolismo y opacidad; y casi siempre con la familia, o mejor dicho con su destrucción concienzuda, como sujeto de estudio.

El sacrificio de un ciervo sagrado gana en oscuridad a toda su filmografía anterior (y eso que Langosta ya era bastante jodida), por momentos llegando a juguetear con el "body horror" e incluso utilizando lo que podríamos considerar un villano clásico. También es, en lo dramático, su obra más contenida: todos los personajes hablan de manera monocorde y discursiva, como si soltaran mensajes de contestador automático, y apenas cambian la expresión de sus caras. Lanthimos parece compartir con Kubrick esa preferencia por diálogos casuales, rutinarios, que dicen menos que algunos silencios. También comparte con Kubrick el gusto por la simetría, los travellings frontales y las fugas de luz. Los kubrickianos, claro, estamos encantados con todo ello.

A menudo se acusa a las películas de Lanthimos de ser absurdas por el mero absurdo. Todo lo contrario. Los personajes de su cine carecen de sentido, pero no se puede negar que lo están buscando desesperadamente. Si bien El sacrificio de un ciervo sagrado es, a ratos, algo dispersa, contemplar esa búsqueda sigue siendo una de las experiencias más estimulantes que pueden tenerse a día de hoy en una sala de cine.

 

"Ojito con pasarte, que ya sabes cómo las gasto desde La seducción"

 

 

WORLD OF DARKNESS (Kevin Lee y Giles Alderson, Suecia, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

A principios de los 90, "Vampiro: La Mascarada" fue el primer juego de rol de mesa en toda la historia que logró romper la membrana del ghetto friki y bañar todas las manifestaciones pop de su época: el cine, la literatura, la música... Llegó incluso a generar un movimiento cultural propio, una especie de tribu urbana basada en los preceptos y la estética del gothic-punk. Además, como juego de rol en sí supuso una revolución de la leche, al introducir un nivel de narrativa nunca antes visto, al esforzarse por laminar el machirulismo dominante en la industria (por fin las chicas se sentían representadas), y sobre todo al permitir interpretar a un tipo de monstruo que, hasta entonces, sólo había sido asumido como un simple enemigo más al que matar para robarle sus tesoros y ganar puntos de experiencia. De pronto, aparecía un juego en el que te convertías en el paria social definitivo: un vampiro. ¿Cómo no iba a ser un bombazo generacional entre los adolescentes?

World of Darkness explica todo eso y unas cuantas cosas más, fijando el foco de atención en los orígenes de la editorial White Wolf, una peña de amigos fanzineros que, gracias a "Vampiro", se convirtieron de la noche a la mañana en una empresa que facturaba millones de dólares y que dominó el mercado durante una década entera; hasta que, con el cambio de siglo, empezó una lenta decadencia de vuelta a la nada, debido a una mezcla de mala suerte, decisiones editoriales nefastas y declive generalizado de los juegos de rol.

En conjunto, el documental peca de un exceso de reverencia y buenismo, procurando no hacer sangre (nunca mejor dicho), pasando de puntillas por algunos episodios bastante incómodos que protagonizó la cúpula de White Wolf (los despidos a mala leche cuando la cosa se puso fea, los enfrentamientos legales con todo quisque, cierta actitud altiva hacia su base de fans...) y olvidándose por completo de otros (recuerdo la que se montó cuando decidieron llamar "Jyhad" al juego de cartas de "Vampiro"; al final se vieron obligados a retirar la edición y cambiarle el nombre). Quizás sea un producto más dirigido a los neófitos que lo pillen de casualidad en Netflix que a los fans irredentos, pero aún con todos esos lunarcillos, funciona muy bien como testimonio de la enésima cruzada de lo geek por intentar salir de la marginalidad, sólo para acabar siendo engullido por el sistema. Un poco como lo que le ocurrió a la música grunge, también en los 90. Esta es, por tanto, una historia eminentemente melancólica y un punto trágica. Es decir, como el propio juego de rol "Vampiro". Así pues, buen homenaje.

 

"¿Es aquí el casting de Lord Sith para Star Wars?"

 

SITGES 2017

 

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