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SITGES 2017 crónica 4: Secretos y mentiras

El secreto de Marrowbone; The Cured; My Friend Dahmer; The Villainess

CHEMA PAMUNDI

Momentos clásicos de Sitges que, a estas alturas de la presente edición, ya han tenido lugar: me he dormido durante una peli entera. Ha sido Animals, en la sala Tramuntana a las 12 del mediodía. Lo poco que he visto (el principio y el final) tenía buena pinta, unas ficciones dentro de ficciones, y un gato que hablaba, y los protagonistas atropellando a una oveja (dos veces). Todo muy metafórico. Pero oye, la siesta de pijama, orinal y babilla que me he cascado a cambio bien ha valido el sacrificio. El resto de la jornada, como una rosa.

Otra: el premio al invitado más borde de Sitges 2017 es para... ¡William Friedkin! Obviamente, el creador de "dieses" como El exorcista o French Connection tiene crédito suficiente como para, si quiere, sacarse la chorra y mear en plena alfombra roja, pero su rueda de prensa, su Q&A con los fans, y sus entrevistas, fueron un esperpento: intentó cancelar la rueda, muy enfadado, porque iban con retraso (el director Ángel Sala tuvo que salir corriendo a perseguirlo por el Hotel Melià para calmarlo y convencerle de que volviese). En las Q&A se quitó de encima algunas preguntas tildándolas de estúpidas; y en cierto momento de las entrevistas decidió que sólo quería hablar con una periodista en concreto, y que además no le apetecía hablar de cine sino del monotema político actual: la independencia de Catalunya. Un miembro de la organización, con el que intercambié saludos más tarde, me resumió de manera milimétrica al personaje: "Es un superdirector. Intenta dirigirlo todo, todo el tiempo. El tío intenta dirigir la vida".

¿Otra más? Venga. El público de Sitges tiene una idiosincrasia muy distinta al de otros festivales, eso es de sobras conocido. Aquí se aplaude al héroe cuando mata al villano (aunque ahora que lo pienso también se aplaude al villano cuando mata al mejor amigo del héroe), y se celebran las explosiones de gore como si la platea entera hubiese cantado bingo. Hoy, en el pase de The Maus, hemos vivido una variante bastante menos común pero que también es "puro Sitges": la gente abucheando con saña al protagonista porque parecía que iba a reventarle al malo la cabeza con un pedrolo... y al final decide que no.

Aunque, por suerte, lo que más se repite en Sitges es que cada día dan películas a cholón. Dejadme que os hable de algunas de las que he visto hoy...

 

William Friedkin, el divo

 

EL SECRETO DE MARROWBONE (Sergio G. Sánchez, España, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

El secreto de Marrowbone sería mejor, pero bastante bastante mejor, si no hubiéramos visto antes tantísimas películas de fantasmas con "sorpresón final", que de golpe y porrazo en el tercer acto se dedican a redefinir todo lo que hemos estado viendo en los dos primeros. Dicho de otro modo, El secreto de Marrowbone sería mejor si no existiera tal secreto, si se ciñera a ser un drama de terror gótico-costumbrista sobre una familia que vive acosada por un fantasma cabrón.

Por desgracia, la máxima aspiración del director Sergio G. Sánchez parece ser fotocopiar lo más fidedignamente posible a Bayona y Amenábar (al fin y al cabo, antes de este debut tras la cámara había escrito guiones para el primero: concretamente los de El orfanato y Lo imposible); y efectivamente, eso es lo que le ha salido: una copia. Ni las ajustadas interpretaciones, ni el afinado diseño de producción, ni el tono contenido de aventura juvenil de terror (la comparación que algunos han hecho con una versión siniestra de Los Cinco de Enid Blyton tiene su aquel).

Ni siquiera el buen ojo a la hora de filmar algunas escenas clave a base de planos amplios, con los personajes, minúsculos, iluminados tenuemente en el centro del encuadre y la oscuridad llenando el resto de la pantalla, consiguen elevar por encima de lo anecdótico a una película que cae en demasiadas trampas narrativas, que se explica de manera deficiente (hasta la parte final no entiendes cómo, por qué, ni en qué momento han pasado ciertas cosas; yo incluso llegué a pensar que los protagonistas estaban en una casa y el fantasma en otra), y que ni asusta ni emociona la mitad de lo que sus autores probablemente creen.

 

"Así, todos bien guapos como en Leyendas de pasión"

 

THE CURED (David Freyne, Irlanda-Reino Unido-Francia, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

A la fiebre de películas sobre zombies que nos estalló en los morros a principios de década, parece haberle seguido en años más recientes una oleada similar de deconstrucciones del mito. Ya no basta con hacer una buena cinta de zombies, ahora hay que hacer algo que además resulte original, ya sea el zombie en primera persona de Colin, los niños zombi de Melanie y Maggie o los ex-zombies de esta The Cured que ahora nos ocupa. En la mayoría de casos, no obstante, la cosa se reduce a ponerle a la misma mona diferentes vestidos de seda, porque casi todas estas pelis, por novedoso que parezca su planteamiento, acaban desembocando en idéntico clímax: horda de infectados comiéndose a todos los humanos, que creían tener la situación bajo control pero se pasaron de listos (alguien cerró mal la puerta de una celda, o lo que sea), y "mira tú qué desastre", y "a ver luego todo esto quién lo limpia", y tal.

En The Cured, resulta que se ha encontrado una vacuna que te deszombifica guapamente. Problema número 1: sólo funciona en el 75% de los casos; problema número 2: el sujeto curado recuerda todas las atrocidades que cometió como zombie (o sea, síndrome post-traumático nivel plus ultra); y problema número 3: obviamente, nadie acepta de buen grado que el vecino que hace unos meses se comió al abuelo se reinstale en su casa tan pancho, para volver a regar el jardín y hacer barbacoas. Por lo tanto, los "curados" se han convertido en los nuevos parias sociales, los nuevos inmigrantes pobres a los que nadie quiere ver el pelo. ¿Y qué hacen los parias en las distopías de ciencia-ficción? Exacto, organizarse clandestinamente para liarla fina.

The Cured presenta un buen montón de ideas interesantes sobre el perdón, los remordimientos y la xenofobia, pero acaba por no concretar ninguna de ellas porque, claro, también es un filme de terror con zombies, así que tiene que intentar entretener y dar miedito; y, bueno, pues sí, entretiene... da un poco de miedito... y te vas para casa pensando que, quizás, una película que cuenta con la siempre estupenda Ellen Page como co-protagonista debería de haber apuntado más alto.

 

"Comparaciones con Maggie no, por favor, que Abigail Breslin está de pena"

 

THE VILLAINESS (Jung Byung-gil, Corea del Sur, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

The Villainess empieza y acaba con dos larguísimas set pieces de acción absolutamente demenciales (sobre todo la primera), que compensan por sí solas el precio de la entrada. Lo que ocurre en medio de esas dos secuencias es el peaje que hay que pagar para poder disfrutarlas.

La cosa, protagonizada por una ex-asesina de élite retirada que se ve obligada a volver al tajo, es una ensalada de traiciones, venganzas, dobles juegos y flashbacks un tanto aturullada, así que lo haré fácil limitándome a decir que es básicamente Nikita pasada por el filtro de Kill Bill y con desarrollos visuales de videojuego (combates filmados a base de combinar planos secuencia que van saltando de la primera a la tercera persona y viceversa). Funciona bien sin inventar nada, salvo por una media hora central en la que el guion gira de pronto (e inexplicablemente) hacia la comedia romántica. Es un patinazo que frena en seco el ritmo, añade metraje innecesario y hunde la trama en un lodazal del que le costará recuperarse.

Por suerte, lo que domina aquí son escenacas en las que la prota se bate en duelo a katanazos sobre motos a toda castaña, o se recorre un edificio de punta a punta mientras aniquila, uno por uno, a todos los maníacos que le salen al paso (y que dan la sensación de ser bastantes más de 88), o arranca el parabrisas de su coche y se pone a conducirlo desde el capó, con las manos al revés, porque quiere saltar hasta un autobús lleno de malos a la fuga, que... bueno, yo qué sé, mierdas de superespías. Frenética. Quizás demasiado.

 

"Si esto es un guiño a John Woo, ¿no debería tener yo también un arma?"

 

MY FRIEND DAHMER (Mark Meyers, EUA, 2017)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

Entre 1978 y 1991, Jeffrey Dahmer, que llegaría a ser tristemente conocido como "el carnicero de Milwaukee", violó, mató y devoró parcialmente a 17 personas, todas varones. My Friend Dahmer se centra en narrar su último año de instituto, el periodo inmediatamente anterior a convertirse en asesino en serie. De hecho, la película acaba con el protagonista recogiendo en autoestop a la que se convertiría en su primera víctima. ¿Esto que acabo de hacer es un spoiler? No exactamente, porque la historia es de sobras conocida (en los 90 fue un bombazo), y porque la película no está interesada en los giros sorpresa, ni siquiera en el suspense, sino sólo en ofrecer un estudio de personaje, un fresco de los motivos psicológicos, familiares y ambientales que transformaron en semejante monstruo a un muchacho que, si bien tenía desórdenes evidentes de comportamiento, no estaba ni mucho menos loco (de hecho, en el juicio se le diagnosticó como clínicamente cuerdo).

My Friend Dahmer adapta el cómic homónimo de John Backderf, dibujante de tebeos que fue uno de sus mejores amigos en el instituto. La película elimina casi por completo a Backderf como narrador, convirtiéndolo más bien en espectador ocasional y prefiriendo tomar el punto de vista del asesino. Aún así, el retrato de Dahmer es idéntico al del tebeo: un muchacho taciturno a la fuerza (es invisible para casi todo el mundo), dado a los comportamientos estrafalarios para conseguir algo de atención (pese a todo, era el payaso de la clase), dominado por un terrible complejo de inferioridad, completamente avergonzado de su homosexualidad, traumatizado por los problemas matrimoniales de sus padres, dado en secreto a la crueldad con los animales como válvula de escape y manipulado por sus pocos amigos (incluido el propio Backderf), que colaboraron sin saberlo a alimentar sus peores instintos y disparar sus obsesiones.

Cinta sobria de cabo a rabo, salvo quizás por una interpretación algo forzada del actor protagonista, el ex-niño prodigio Ross Lynch, My Friend Dahmer es un ejercicio cinematográfico interesante, pero el hecho de que carezca no ya de clímax sino incluso de un simple crescendo dramático, y de que en realidad acabe cuando todo empieza (la carrera asesina de Dahmer se nos narra mediante un epílogo de letreros con pantalla en negro), pueden dejar al espectador un tanto frustrado.

 

Promoción de psychos 1973-1978

 

SITGES 2017

 

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