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SPIDER-MAN: HOMECOMING crítica: El héroe vuelve a casa

A la tercera va la vencida: tercer Spider-Man en quince años y por primera vez el definitivo

CHEMA PAMUNDI

Con sus aciertos y sus fallos, la fórmula Marvel de interconectar unas películas de superhéroes con otras, creando un universo continuista y compacto, ha demostrado ser un patrón de éxito incontestable, acaso la revolución narrativa que más ha marcado el cine de entretenimiento en la presente década (hasta el punto de que su máxima rival, DC, ha empezado a copiarla). Marvel Studios navega viento en popa; y hasta ahora, es más, lo había estado haciendo sin siquiera poder contar con Spider-Man, Los 4 Fantásticos ni los X-Men, quizás sus tres cabeceras más populares, cuyos derechos para la gran pantalla obraban en poder de otras productoras y, por tanto, obligaban a dichos personajes a vivir sus aventuras en una especie de burbuja aislada. Paradójicamente, el descalabro de crítica y público de los dos Spider-Man protagonizados por Andrew Garfield (que, ya que estamos, no eran ni mucho menos tan pésimos como se ha querido hacer ver luego) acabó siendo una buena noticia, pues obligó a Sony y a Marvel a ponerse de acuerdo para trasplantar de una vez por todas al “hijo pródigo” al universo fílmico donde siempre tendría que haber estado.

El resultado es esta Spiderman: Homecoming, un atrevido reinicio de la franquicia que quizás intenta hacer demasiadas cosas de golpe: volver a presentar al personaje (por tercera vez ya), al mismo tiempo que lo deconstruye mezclando elementos de sus etapas comiqueras más clásicas y más modernas y lo enchufa a la metatrama de los Vengadores post-Capitán América: Civil War; oye, ¿y sabes qué te digo? Que sí, son demasiadas cosas... pero las hace todas bien. Spiderman: Homecoming es un cúmulo de estupendas decisiones narrativas, artísticas y de casting. Nada de lo que nos cuenta es revolucionario, pero nada resulta tampoco cansino ni repetitivo. Durante todo su metraje se lanzan guiños constantes a la audiencia para que colabore a dar ciertas cosas por sentadas y a rellenar mentalmente el dibujo de puntos de un origen superheróico que ya nos conocemos de memoria. No veremos morir al tío Ben, ni a la araña radiactiva dar el picotazo, ni a Peter Parker descubrir sus poderes. Se supone que todo eso ya ha tenido lugar antes de que empiece la película y podemos ir directos al lío. Así, la media hora larga de matraca que nos ahorramos se invierte en un mejor desarrollo de personajes y un ritmo mucho más compensado. O sea, que por ahí ya salimos ganando respecto al primer Spider-Man de Sam Raimi y el primero de Marc Webb.

 

SPIDER-MAN

Spider-Man: Homecoming, campeona del Trofeo Spider-triangular

 

El hombre araña es el mejor frontman que tiene Marvel, el más complejo y el más popular, la cara visible de la editorial desde 1962. Aún así, esta rentrée no era fácil, Spider-Man necesitaba un factor diferencial que le hiciera destacar en un macrocosmos plagado de supertipos que, pese a tener menor enjundia que él, le habían robado protagonismo. Ese factor diferencial ha acabado siendo una idea tan simple como devolver al personaje a sus orígenes y convertirlo en un niño (de 15 años) que FLIPA al verse rodeado de superhéroes adultos. De ese modo no sólo se justifica su personalidad festiva e insegura sino que se le hace entrar en comunión directa con ese sector de la audiencia que justo ha empezado ahora a leer tebeos Marvel y que, al ver a Tom Holland balancearse de telaraña en telaraña entre los edificios de Queens y Manhattan (mientras se hace selfies), pensará “tío, ese sería yo si me hubiera picado una araña radioactiva”.

La historia que nos cuenta Spiderman: Homecoming es cojonuda ya desde el planteamiento: tras haber participado en los acontecimientos de Capitán América: Civil War, Peter Parker se mantiene “en observación” bajo la tutela de Tony Stark, a la espera de que madure como persona y como héroe, y pueda decidir si quiere convertirse en flamante miembro de los Vengadores (un dilema clásico para Spidey, que en los tebeos ha dado lugar a no pocas aventuras). El primer tercio de la cinta podría resumirse en el divertido intercambio de diálogos: “¿Cuando tendré mi primera misión?”, “Ya te llamaremos”, que se va repitiendo una y otra vez mientras Parker intenta mantener el control de su aburrida vida como empollón un tanto invisible para todo el mundo.

 

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"Cuando te líes con tías como Kirsten Dunst y Emma Stone, te llamaremos"

 

Por supuesto, ese castillo de naipes sólo durará en pie hasta que el chaval se harte de tanto hacer caso a los mayores, decida salir por su cuenta a patrullar el barrio con el uniforme azul y rojo... y la líe parda. Lo de sentirse llamado a hacer grandes cosas pero toparse con la incomprensión y el menosprecio de los mayores es una frustración tan adolescente, le cuadra tan bien al personaje y lo aclara todo sobre él de una manera tan sintética, que incluso se hace extraño que nadie lo hubiera intentado antes. Quizás, precisamente, la clave está en que los guionistas necesitaban ese golpe de efecto para “volver a explicar al personaje sin volver a explicarlo”. Sea como sea, acierto pleno.

"Tom Holland habla, sonríe, camina, salta, corre, tropieza, trepa muros y pelea en Spider-Man: Homecoming de una manera que sólo cabe describir como 100 x 100 Spider-Man"

Spiderman: Homecoming se sostiene casi por completo sobre los hombros de Tom Holland, un actor de 21 años que interpreta de manera milimétrica a un superhéroe de 15 que opera a pie de calle, sin perder brillo en un universo habitado por dioses, criaturas interdimensionales y super-guerreros de todo pelaje. Holland es, de largo, el mejor Peter Parker que hemos visto en pantalla. Aparte de chorrear simpatía por los poros y de ganar en verosimilitud tanto a Tobey Maguire como a Andrew Garfield (ojo, una pareja de estupendos actores, que defendieron muy bien el papel), es el primero de los tres que lleva la mimetización del personaje hasta el plano físico: Holland habla, sonríe, camina, salta, corre, tropieza, trepa muros y pelea de una manera que sólo cabe describir como “100 x 100 Spider-Man”.

 

Spider-Man: Homecoming

"Lo mejor del traje nuevo es que por fin lleva bragueta para poder mear"

 

Michael Keaton, recuperando el espíritu de hampón casero, estrafalario y un punto patético que resulta tan común a los archienemigos del cabeza de red (no suelen ser tipos con ansias de dominar el mundo), compone un Adrian Toomes/Buitre sensacional, sin duda el villano más carismático, mejor justificado y con más matices que Marvel Studios nos ha brindado desde hace unos cuantos títulos. Que además le sirva a Keaton para cachondearse de sí mismo tras Birdman (este es un papel que fácilmente podría figurar en el currículum del protagonista de aquella película), es otro de los muchos guantazos de meta-lenguaje cinéfilo que nos arrea Spiderman: Homecoming.

El resto de personajes que orbitan en torno al héroe están igual de bien. Tony Stark, que por lo visto en los trailers amenazaba con tener demasiado protagonismo, acaba molestando lo justo para mantener la metatrama rodando, ayudar a que Parker se centre y servir como alivio cómico puntual. La tía May, que sigue perdiendo años respecto a sus encarnaciones anteriores (Rosemary Harris en las pelis de Raimi, Sally Field en las de Webb y ahora Marisa Tomei), se revela como mucho menos pasiva y adosada de lo que estábamos acostumbrados a ver. Su relación con Peter es íntima, cómplice y orgánica. Es posible que Spider-Man: Homecoming sea la primera entrega de las andanzas del trepamuros en la que May diga cosas interesantes más allá de los eslóganes de galletita de la fortuna estilo “Hay un héroe dentro de todos nosotros”. Liz Allan también supone un soplo de aire fresco, en este caso como interés romántico de Parker: no sólo consigue sacarnos del eterno enroque Mary Jane Watson/Gwen Stacy sino que depara el giro de guion más redondo de la película, otro recurso dramático típico de Spider-Man que aquí ha sido reinventado de manera muy efectiva. En cuanto a Ned, el mejor amigo de Parker, funciona sobre todo como portavoz del espectador, preguntando en voz alta todo lo que queríamos saber y no nos han explicado con imágenes.

 

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La nueva familia que spidermanea unida, jamás será vencida

 

Los gags funcionan (algunos arrancan genuinas carcajadas), las escenas de acción son despampanantes, el equilibrio entre drama adolescente, aventura ligera y epicidad icónica resulta casi perfecto, y en sus últimos 40 minutos la cosa sigue mejorando a una velocidad de crucero fantástica, hasta desembocar en un combate final que no sólo sirve como herramienta para aportar las pinceladas finales a la personalidad del Spider-Man al que todos conocemos, sino que además supone un espectáculo adrenalítico de primer orden.

El escepticismo era máximo ante un reboot que había necesitado a un equipo de seis guionistas para armarse, que corría a cargo de un director, John Watts, sin precedentes demasiado destacables (la aburridita cinta de terror Clown y el entretenido thriller Cop Car) y cuyos presumibles puntos de ensamblaje argumental con el resto de largometrajes Marvel amenazaban con convertir a Spider-Man en un invitado de lujo en su propia fiesta. Sin embargo y por fortuna, nuestras dudas eran infundadas. Una vez más, Marvel Studios sabía mejor que los propios fans lo que tocaba hacer y nos ha regalado la película que queríamos ver, desde las primeras escenas de comedia gamberra grabada por Parker con su propio móvil hasta el Blitzkrieg Bop de los Ramones que suena durante los créditos finales (difícil imaginar una canción que le pegue mejor al personaje). Spidey ha vuelto a casa por la puerta grande.

 

INFORME VENUSVILLE

Venusentencia: Venus Hall of Fame

INF VNV 5

Recomendada por Kuato a: quien tenga ganas de ver al personaje de toda la vida bajo una luz nueva.

No recomendada por Kuato a: quien no esté dispuesto a asumir cambios en el trasfondo de Peter Parker, mejor que se quede en casa y revise la trilogía de Raimi.

Ego-Tour de luxe por: juguetear socarronamente con todos los topicazos de anteriores pelis de Spider-Man, desde el beso a la chica colgando boca abajo de una telaraña, hasta la habitual dinámica de uniforme improvisado/uniforme molón (que aquí se invierte por completo).

Atmósfera turbínea por: que Marvel no se plantee (de momento) rescatar a Los 4 Fantásticos de las garras de Fox, como ha hecho con Spider-Man de las de Sony. Si es por dinero, oye, montamos un crowdfunding entre todos los “marvelitas” y listos.

 

SPIDER-MAN: HOMECOMING. "Spider-Man: Homecoming" (2017). Director: Jon Watts. Reparto: Tom Holland, Marisa Tomei, Robert Downey Jr., Michael Keaton, Logan Marshall-Green y Tony Revolori. Estreno en Venusville: 28/07/2017.

 

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