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WONDER WOMAN crítica: Sentido de la maravilla

Llega Wonder Woman para salvar al mundo y a Warner-DC a golpes de escudo y de minifalda

CHEMA PAMUNDI

“¿Será esta la buena?” me preguntaba un colega poco antes del estreno de Wonder Woman. Es decir, el mismo interrogante que los fans nos hemos estado cruzando cada vez que se ha anunciado un nuevo título del universo DC desde que Zack Snyder fuese fichado como “supremo ideólogo” del asunto; y tras una retahíla de desastres del calado de El hombre de acero, Batman v Superman y Escuadrón suicida, puede afirmarse con alivio que, comparada con lo que llevábamos visto hasta ahora, en efecto, es “la buena”. DC parece haber aprendido por fin de sus errores y ha empezado a intentar corregir rumbo (veremos si le da tiempo de evitar el iceberg). Wonder Woman es la primera muestra de ese giro que, de momento, parece tener dos objetivos: 1) “marvelizar” el tono de sus películas y 2) hacerlas más atractivas para el público femenino. Lo primero era de cajón: Marvel les estaba ganando por la mano con un universo mucho más dinámico, divertido, moderno y “four colour”. DC sólo parecía saber responder a eso con una solemnidad tan pasada de rosca, tan acartonada, que acababa dando risa. Wonder Woman posiblemente sea “lo más Marvel” que nunca haya parido DC en esta nueva era. Tanto, de hecho, que cabría en el mismo universo que Capitán América: El primer Vengador, con apenas un cambio de contienda (la Primera Guerra Mundial en lugar de la Segunda). Incluso calca el gimmick del personaje protagonista aterrizando en un mundo al que no pertenece y en el que no sabe desenvolverse.

Lo segundo, el hacer un cine de superhéroes “menos machirulo” tenía cierta lógica porque, tradicionalmente, las supermuchachas con galones suficientes como para protagonizar una cinta por sí solas han sido más propias de DC que de Marvel: Wonder Woman, Supergirl, Batgirl, Catwoman, Harley Quinn... Pero además, es que ese ha sido uno de los pocos flancos débiles que ha mostrado hasta ahora Marvel Studios. Las mujeres de sus películas siguen siendo en su mayoría complementos al héroe de turno y ni siquiera la Viuda Negra, pese a estar interpretada por una superestrella como Scarlett Johansson y ser un personaje de notable complejidad en los tebeos, ha merecido aún una aventura propia (en el colmo del insulto, se ha preferido hacer antes incluso una peli sobre Ant Man o una serie sobre Puño de Hierro). Si hablamos de televisión, Marvel sí ha sabido corregir esa carencia, gracias a series como Daredevil, Agent Carter y sobre todo Jessica Jones, pero en la gran pantalla les queda aún mucho camino por recorrer.

 

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"Es la última vez que me pongo tacones para ir a salvar el mundo"

 

Así pues, DC sabía que por ahí podía recuperar cierto terreno si obraba con inteligencia, y más teniendo a mano a un icono del calado de Wonder Woman. Estamos hablando de un personaje que, desde su creación en 1941, ha representado como pocos otros el empoderamiento femenino. No es simplemente una “mujer fuerte” sino una mujer que forja su propio destino, algo que por fortuna sabían la directora Patty Jenkins y el guionista Allan Heinberg, que lejos de limitarse a mostrar su vertiente de repartidora de mamporros e icono sexual, han construido una heroína que respira nobleza, carisma, determinación y que muestra además las contradicciones internas que emanan del hecho de tener un poder descomunal y aprender a usarlo de manera ética.

Uno de los males endémicos de los largometrajes basados en personajes DC es que les cuesta horrores arrancar, y Wonder Woman no es una excepción. El prólogo en la isla mitológica de Themyscira, aunque necesario, bien filmado (planos amplios, colores vivos, un diseño de producción afinadísimo...) y animado por la presencia de al menos un secundario interesante (la “mentora” de la prota, Antiope, encarnada por una Robin Wright tan robaplanos como siempre), es demasiado largo para lo que explica, y entre pitos y flautas se tarda casi una hora en plantear una trama principal que veíamos venir desde quince minutos antes.

"Wonder Woman posiblemente sea lo más Marvel que nunca haya parido DC en esta nueva era"

Sin embargo, a partir de ahí la cinta va ganando interés, buen ritmo y, aunque quizás no llegue a alcanzar las intensidades dramáticas que pretende, se disfruta como un blockbuster inteligente y bien narrado. El principal acierto es, claro, la propia Wonder Woman interpretada por Gal Gadot, que llena la pantalla, evoca un clasicismo naif que no se veía tan bien aplicado en pantalla desde los Supermanes de Christopher Reeve, y sostiene los primeros planos dando siempre el matiz adecuado (es un recurso que la película utiliza a menudo para intentar meternos dentro de su cabeza). Resulta interesantísimo que sea una Wonder Woman aún pura e idealista, en contraste con el punto cínico y sombrío, rollo “otro día más en la oficina” que le vimos en la cronológicamente posterior (tiene lugar un siglo más tarde) Batman v Superman. Además, sus escenas de mamporros transmiten con habilidad la sensación de que estamos viendo a una guerrera profesional, que no hace un solo movimiento en falso y que busca siempre la solución más directa para ganar un combate. No te imaginas a ningún otro superhéroe luchando como lo hace Wonder Woman, y eso es digno de aplauso.

También aporta lo suyo Chris Pine interpretando al heroico capitán Steve Trevor, un espía del ejército americano que (era inevitable) se acabará convirtiendo en interés amoroso de la protagonista, un héroe pulp que tendría empaque suficiente como para protagonizar sus propias peripecias, pero que asume su categoría de secundario al ver en acción a semejante super amazona, en una inversión de los habituales roles de género que el guion afronta con naturalidad y astucia: lejos de arrinconar al público masculino que pudiera mostrarse más escéptico ante el interés del filme, se incluye un personaje empático a través de cuyos ojos cualquier hombre pueda llegar a entender mejor lo que significa ser Wonder Woman.

 

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"No te empeñes en esconder tu rostro, nadie recuerda que estuviste en Van Helsing"

 

Aun así no es oro todo lo que reluce: aparte de la ya comentada demora en arrancar, el exceso de cámaras lentas es otro tic negativo heredado del “Universo DC según Zack Snyder”, así como la falta de punch que muestran algunos de los personajes secundarios. Hippolyta, la madre de la protagonista (Connie Nielsen), aparece demasiado tópica y desdibujada, y el “equipo de élite” que acompaña a Wonder Woman y Steve Trevor cumple una serie de lugares comunes pintados a base de brochazos gruesos (el francotirador chiflado pero adorable, el nativo americano de pocas palabras, el maestro del disfraz...), si bien los actores que los interpretan saben sacar petróleo a su escaso minutaje en pantalla. El trío de villanos principales flojea en el mismo sentido, especialmente la “Doctora Veneno” interpretada por Elena Anaya, que a priori era la más interesante de los tres pero ni siquiera llega a explicar por qué hace lo que hace o por qué tiene la cara deforme (y esos son dos lujos que sólo le perdonamos al Joker de Nolan).

Aún con esas pequeñas máculas, Wonder Woman es importante por muchos motivos. El más llamativo de ellos es, por supuesto, que sea el mayor blockbuster jamás dirigido por una mujer. Sin embargo, eso no garantizaba el éxito de la propuesta ni su paso a la posteridad artística, y la buena noticia es que, además, es una notable película de superhéroes, que desarrolla un personaje nada fácil de llevar con justicia a la gran pantalla y logra situarlo en el mismo panteón épico que Superman y Batman, sin que su presencia entre ambos chirríe en absoluto. Wonder Woman construye un icono épico cojonudo, y esa es su mayor victoria feminista.

 

INFORME VENUSVILLE

Venusentencia: Copas de yate

INF VNV 4

Recomendada por Kuato a: quien quiera ver por fin a DC haciendo bien las cosas.

No recomendada por Kuato a: fans de Marvel que no quieran asumir que, de pronto, resulta que DC lo mola todo.

Ego-Tour de luxe por: Wonder Woman avanzando por la tierra de nadie mientras desvía el fuego de ametralladora alemán con sus brazaletes. No se puede ser más ama.

Atmósfera turbínea por: los boicots, ceños fruncidos y polémicas estúpidas (las quejas en Twitter por las axilas depiladas de Gal Gadot son para abofetear fuerte a más de un tarugo) que sigue teniendo que padecer, en pleno siglo XXI, una película de superhéroes en la que las que molan son ellas.

 

WONDER WOMAN. “Wonder Woman” (2017). Directora: Patty Jenkins. Reparto: Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright, Connie Nielsen, David Thewlis, Elena Anaya, Lucy Davis y Ewen Bremmer. Estreno en Venusville: 23/06/2017.

 

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